El Astropollo de Freeman Dyson

Por Hernan Cabrera

diciembre 29, 2010 Internet 1 Comentario

Escrito por Daniel García Baena (http://people-technologyinteraction.blogspot.com) para la iniciativa blogger invitado.

Freeman Dyson es un físico y matemático nacido el 15 de diciembre de 1923 en Crowthorne, Inglaterra. La vida de Dyson ha sido de lo más fructífera. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para el British Bomber Command y al final de la misma se trasladó a Princeton (Estados Unidos), donde obtuvo la doble nacionalidad. Trabajó a finales de los cincuenta en el proyecto Orión, que pretendía utilizar propulsión nuclear en vuelos espaciales. Teorizó sobre la posibilidad de alcanzar un desarrollo tecnológico tal que nos permitiera explotar toda la energía que el Sol emite, definiendo así lo que se denomina la Esfera de Dyson. Igualmente propuso el llamado Árbol de Dyson, que crecería en un cometa y trataría de dotar de atmósfera respirable a algunas partes del espacio. Dyson pertenece a la Royal Air Force, al Institute for Advanced Study, a la Universidad de Duke y a la Universidad de Cornell. Igualmente recibió la medalla Max Planck en 1969 y el Premio Templeton en el 2000.

Traigo a colación a Freeman Dyson para hablar acerca de lo comentado por Michio Kaku en su libro, otras veces citado por mi, Hiperespacio. En el libro, Kaku habla sobre como Dyson le expuso su particular propuesta para potenciar la exploración espacial durante un comida entre ambos. (…) “Pequeño, ligero de peso e inteligente, el Astropollo es una sonda espacial versátil con una ventaja evidente sobre las voluminosas y exorbitantemente caras misiones espaciales del pasado que han sido un cuello de botella para la exploración espacial. El Astropollo pesaría un kilogramo en lugar de la tonelada de peso del Voyager, dice él. El Astropollo podría ser tan ágil como un colibrí con un cerebro que no pesaría más de un gramo.

Sería en parte máquina y en parte animal, utilizando los desarrollos más avanzados en bioingeniería. Sería pequeño pero suficientemente potente para explorar los planetas exteriores tales como Urano y Neptuno. No necesitaría enormes cantidades de combustible; sería criado y programado para comer el hielo y los hidrocarburos presentes en los anillos que rodean a los planetas exteriores. Su estómago, obra de ingeniería genética, digeriría entonces estos materiales para transformarlos en combustible químico. Una vez saciado su apetito, se dirigiría a la siguiente luna o planeta.”

Lo propuesto por Dyson me parece una idea genial. Las infinitas situaciones a las que tiene que enfrentarse un aparato de exploración mecánico, producen que la dificultad para construirlos tienda igualmente a infinito. Legar esta tarea a la capacidad de adaptación de un organismo biológico, me resulta tremendamente acertado. Lo mejor de todo es que Dyson asegura que no sólo sería un proyecto barato en comparación con los actuales, sino que además podría estar listo para 2016.

Queramos o no, nuestra civilización no puede estar atada para siempre a este único planeta que habitamos. Richard Hawkins expresó recientemente su preocupación a este respecto, y es que si no se realizan esfuerzos en este propósito, es muy probable que la Tierra termine siendo además de la cuna de la humanidad, la tumba. Con idea de evitar lo anterior, ¿existe una solución mejor que la del Astropollo de Freeman Dyson?

Latest Comments
  1. Colombiano de bien

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *