Disney acuerda contratar a la mayoría de los empleados de Character.AI tras la crisis de la startup

Disney acordó incorporar a 66 empleados de Character.AI, una empresa especializada en chatbots de inteligencia artificial que se declaró en bancarrota. La operación forma parte de la estrategia de Disney para fortalecer sus capacidades tecnológicas y ampliar el uso de inteligencia artificial en sus negocios de entretenimiento.

Según documentos judiciales citados por la prensa, Disney prevé destinar 60 millones de dólares anuales a la remuneración de estos trabajadores. Además, reservará otros 30 millones de dólares para incentivos de permanencia, con un gasto total estimado de 180 millones durante los próximos tres años.

Una apuesta tecnológica en medio de los recortes laborales

De los 66 empleados a los que Disney ofreció puestos, 56 ya habían renunciado a Character.AI, mientras que los diez restantes aguardaban actualizaciones de sus permisos de trabajo en Estados Unidos. La incorporación de este personal se suma al nombramiento de Karandeep Anand, antiguo director ejecutivo de Character.AI, como responsable tecnológico de toda Disney.

La decisión resulta llamativa porque se produce poco después de que Disney anunciara nuevos despidos, incluidos trabajadores de áreas tecnológicas. La compañía está intentando reorganizar sus operaciones e invertir en herramientas que le permitan mejorar sus plataformas y competir en un sector del entretenimiento cada vez más condicionado por la innovación digital.

Además de contratar al personal, Disney acordó pagar 20 millones de dólares por determinados activos tecnológicos y de propiedad intelectual de Character.AI. Sin embargo, otras empresas podrán presentar ofertas alternativas por esos activos antes del 20 de noviembre, dentro de un procedimiento supervisado por un tribunal de bancarrotas.

Character.AI alcanzó notoriedad gracias a sus chatbots que permitían conversar con personajes ficticios, celebridades y personalidades creadas por los usuarios. No obstante, la compañía enfrentó dificultades económicas relacionadas con los elevados costos de computación necesarios para mantener sus servicios, así como problemas legales y regulatorios vinculados con la seguridad de sus usuarios.

La empresa también afrontó demandas de familias que alegaron que las interacciones con sus chatbots contribuyeron a situaciones de autolesión y suicidio entre adolescentes. Estos conflictos se sumaron a las dificultades operativas y financieras que llevaron a la startup a solicitar protección por bancarrota, según la cobertura del caso.

La operación muestra cómo las grandes compañías pueden aprovechar las crisis de las startups para incorporar talento especializado y tecnología sin adquirir necesariamente toda la empresa. Para Disney, el objetivo es reforzar su estrategia de inteligencia artificial, mientras que el futuro de Character.AI y de sus servicios dependerá del proceso judicial y de la resolución sobre sus activos. El caso también vuelve a poner sobre la mesa los desafíos económicos y éticos de los chatbots diseñados para establecer vínculos personales con los usuarios.

Vía – TechCrunch

Jeremías Rodríguez

Profesor de Historia. Amante de los libros, la tecnología y el buen café.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.