Second Life todavía cuenta con 600.000 usuarios regulares

Por Jeremías Rodríguez

noviembre 13, 2017 Games Internet Comentar

El año 2003 fue testigo del lanzamiento de un singular juego online denominado Second Life, una puerta a un mundo virtual ficticio desarrollado por Linden Lab, la empresa fundada por Philip Rosedale en 1999.

Second Life carece de objetivos específicos. Su vasto paisaje consiste completamente en contenido generado por el usuario, lo que significa que todo lo que ves ha sido creado por otra persona. En otras palabras, nos encontramos con avatares controlados por usuarios humanos en vivo. Estos avatares construyen y compran casas, hacen amistades, se conectan, se casan y ganan dinero. Además celebran acontecimientos e incluso pueden asistir a la Iglesia.

Durante el 2013, en honor al décimo aniversario de Second Life, Linden Lab lanzó una infografía que registraba su progreso: se habían creado 36 millones de cuentas, y sus usuarios habían gastado alrededor de 217.266 años acumulados en línea, habitando un territorio en constante expansión que comprendía casi 700 millas cuadradas. Muchos están tentados de llamar a Second Life un juego, pero dos años después de su lanzamiento, Linden Lab distribuyó un memo a los empleados insistiendo en que nadie se refiriera a eso. Fue una plataforma.

Aunque Rosedale renuncio a su cargo de CEO en el 2008, esto no impidió que Linden Lab siguiera adelante con nuevos proyectos. El pasado mes de julio, la empresa lanzó una versión beta de una nueva plataforma llamada Sansar, anunciada como la próxima frontera: un mundo tridimensional diseñado para usar con un casco de realidad virtual como Oculus Rift. La compañía ha puesto el foco en la reciente popularidad de la realidad virtual en el mundo de la tecnología, una tendencia que atestigua la compra de Oculus VR por parte de Facebook.

En fin, Second Life aun esta con vida y miles de usuarios, de diversas edades (y con vidas virtuales completamente distintas), aún forman parte de este mundo virtual que busca expandir sus fronteras y tal vez en un futuro vuelva a ser el centro de atención gracias al aprovechamiento de los nuevos avances tecnológicos.

Vía – TheAtlantic

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